Hay dos tipos de personas que salen a correr: quienes simplemente se ponen las zapatillas y se lanzan a la calle, y quienes necesitan saberlo todo: ritmo, recuperación, carga, predicción de carrera, hasta si han dormido bien o no. Si tú estás aquí, probablemente seas de los segundos. O al menos estás dudando entre dejarte llevar o convertirte en un running nerd con datos hasta en el desayuno.
Y para eso, el Garmin Forerunner 255 y el Polar Pacer Pro son como esos dos colegas que te ofrecen ayuda para entrenar, pero cada uno con su estilo. Uno se te pega como un entrenador obsesionado con tu rendimiento y el otro te deja espacio para correr a tu ritmo, sin tanta presión.
¿Vale la pena pagar más por más sensores, más datos y más opciones de análisis? ¿O es mejor apostar por algo más simple, más ligero y también más barato? A simple vista parecen muy parecidos, pero cuando los pruebas, la personalidad de cada uno te hace decantar por uno u otro.
Eso sí, si estás buscando un reloj bonito… bueno, aquí no hay ganadores. Estos dos son pura funcionalidad. Pero lo importante está en lo que te ofrecen cuando empieza la cuenta atrás para el siguiente 10K.
Dos formas de ver la carrera: minimalismo nórdico vs. exceso americano

Lo primero que choca entre estos dos relojes es cómo te muestran la información. El Polar Pacer Pro apuesta por un diseño más ligero y limpio, con pantallas sencillas que priorizan los datos esenciales, sin distracciones, sin florituras. Te lo pone fácil: entrenas, revisas lo que necesitas y a otra cosa. El Garmin Forerunner 255, en cambio, te da absolutamente todo. Es como si cada sesión de entrenamiento fuera un estudio clínico. Y sí, puede llegar a abrumar si no te apasiona desmenuzar cada cifra.
Ambos tienen pantalla MIP no táctil, perfectamente visible a pleno sol pero con colores apagados, especialmente en interiores. La diferencia está en el tamaño: 1,3 pulgadas en el Forerunner 255 y 1,2 en el Pacer Pro, aunque comparten la misma densidad de píxeles. Eso sí, el Garmin se nota más grueso y algo más pesado, especialmente si lo comparas con el diseño más delgado y estilizado del Polar, que además lleva un bisel de aluminio muy resultón.
Ergonomía y tamaños: más variedad frente a un ajuste único
El Garmin Forerunner 255 viene en dos tamaños: 255 y 255S, adaptándose mejor a muñecas más pequeñas sin perder funciones. El Polar solo tiene una versión, situada justo entre los dos tamaños del Garmin. La diferencia de peso no es brutal, pero sí se nota: 41 gramos del Polar frente a los 49 del Garmin, que se sienten en tiradas largas o si duermes con él puesto.
Ambos usan correas de liberación rápida, aunque el Garmin lleva 22 mm y el Polar 20 mm, por si tienes ya correas guardadas. A nivel de comodidad, el Pacer Pro se siente menos invasivo. Y eso, en uso diario, cuenta.
GPS y sensores: precisión total o suficiente para el día a día

Aquí Garmin no da tregua. El Forerunner 255 incorpora GPS multibanda y modo All-Systems, combinando GPS, GLONASS y Galileo para lograr trazados más fiables, incluso en zonas urbanas o de montaña. Es el tipo de tecnología que sueles ver en relojes más caros y que marca la diferencia si corres por sitios complicados. El Polar Pacer Pro usa GPS asistido, que conecta rápido, pero sus mapas a veces meten a la ruta en un río o en mitad de la carretera.
En sensores, el Polar cumple con HRM, altímetro, brújula y acelerómetro, más que suficiente para entrenar. Pero el Garmin añade oxímetro, termómetro, giroscopio, variabilidad de frecuencia cardíaca (HRV) y su famoso Body Battery, lo que da lugar a una lectura mucho más completa del estado físico, la fatiga acumulada y la recuperación. Si te obsesiona el control, el 255 juega en otra liga.
Datos, funciones y métricas: uno entrena contigo, el otro te lo cuenta todo

Ambos relojes están pensados para correr, pero lo que hacen con tus entrenamientos es radicalmente distinto. El Polar Pacer Pro ofrece planes simples, test de rendimiento tipo VO2Max, recomendaciones de entrenamiento FitSpark y gráficas claras de carga cardiovascular y recuperación nocturna. Muy directo, muy accesible.
El Garmin Forerunner 255 es otra historia: ofrece predicción de carrera, PacePro, Race Widget, resumen matinal con Body Battery, entrenamiento basado en eventos y métricas avanzadas de rendimiento y recuperación. Te guía, te avisa, te machaca y te premia, todo en un solo reloj. Pero si no eres de bucear en la app, puede darte la sensación de que estás desaprovechando la mitad del reloj.
Y ojo, que el Forerunner 255 permite almacenar hasta 500 canciones y tiene Garmin Pay, mientras que el Polar no tiene ni NFC ni música. Son extras que marcan la diferencia si no quieres llevar el móvil.
Batería: más horas de GPS o más días de reloj
Aquí depende de cómo lo uses. El Polar Pacer Pro tiene hasta 35 horas de GPS, superando ligeramente al Garmin, que se queda en 30 con el modo estándar. Pero cuidado: si activas el GPS multibanda, el Forerunner cae a 16 horas. A cambio, en modo reloj el Garmin dura hasta 14 días, frente a los 7 del Polar, así que si no corres todos los días, el Forerunner necesita menos cargador.
Aplicaciones: Garmin Connect vs. Polar Flow

Este punto da para otro artículo entero, pero hay matices importantes. Garmin Connect es una plataforma gigantesca, con miles de métricas, históricos, segmentación por deportes, informes, widgets y sincronización con Strava, TrainingPeaks y más. Puedes vivir ahí dentro si te gusta analizar hasta la cadencia de tu respiración.
Polar Flow es más sencilla, pero tremendamente clara y directa, enfocada en darte los datos que importan y recomendaciones útiles, sin que tengas que navegar por veinte menús. Si buscas algo fácil de leer sin complicarte, Polar Flow brilla. Si prefieres personalizarlo todo al detalle, Garmin gana de calle.
Conclusión: el Garmin Forerunner 255 es el que te lleva más lejos… y con más control
El Garmin Forerunner 255 no es solo un reloj para correr: es prácticamente un centro de análisis deportivo en tu muñeca. Y sí, es más caro que el Polar, pero ese extra se traduce en herramientas reales para entrenar mejor, planificar mejor y entender mejor cómo responde tu cuerpo.
Con GPS multibanda, sensor de pulso con HRV, Pulse Ox, Garmin Pay, almacenamiento de música y una batería que aguanta 14 días, es difícil pedirle algo más. Y todo eso, dentro de una interfaz que, aunque puede parecer abrumadora al principio, es brutalmente completa si te gusta analizar cada entrenamiento.
El Polar Pacer Pro tiene su encanto: es más barato, más ligero, con GPS rápido y preciso, y funciones como el test de rendimiento o las sugerencias de FitSpark que realmente ayudan. Pero le falta ese punto de profundidad que Garmin domina: no hay oxígeno en sangre, ni pagos, ni música, y el sistema de entrenamientos es más simple.
Así que si quieres un reloj que simplemente te ayude a correr, el Polar te lo pone fácil. Pero si quieres saber cómo, por qué, cuándo y cuánto mejoraste, el Garmin Forerunner 255 es el que manda. Es el que convierte correr en ciencia.


