Estas dos cámaras pesan menos que un mechero y están pensadas para lo mismo: grabar sin sujetar nada, con el aparato colgado del cuello, pegado a una gorra o enganchado al pecho. Las dos vienen además en dos piezas, cámara y base con pantalla.
Elegir entre ellas se reduce a dos preguntas. Una tiene el sistema de sujeción magnético más versátil del mercado, con imán, colgante y pinzas para pegarla a casi cualquier sitio. La otra aguanta muchas más horas grabando y estabiliza mejor la imagen.
El sistema de imanes

Es el argumento más sólido del modelo de Insta360 y lo que le dio fama. El sistema magnético permite pegar la cámara a superficies y objetos con un surtido de accesorios ya incluidos.
El colgante magnético que se lleva bajo la camiseta es el más ingenioso de todos. Sujeta la cámara desde dentro de la ropa, a la altura del pecho, sin correas ni arneses visibles, que es la posición perfecta para grabar en primera persona.
El resto del kit cubre situaciones concretas. Un soporte pivotante para orientarla y una pinza rápida para engancharla a una gorra o a una mochila completan un conjunto pensado para no llevar nada en las manos.
Aguantar el temblor del pecho
Aquí el orden se invierte. La cámara de DJI ofrece la mejor estabilización de las dos, algo esperable en un fabricante que lleva años puliendo ese algoritmo en drones y cámaras de acción.
En este formato la estabilización importa el doble. Una cámara pegada al pecho recibe cada paso, cada bote y cada giro del torso, mucho más movimiento que una montada en un casco o en un manillar.
Minutos de grabación

Otro punto para el mismo lado y por bastante margen. El modelo de DJI ronda los 200 minutos de grabación, contando con su base.
Es la limitación clásica de estas cámaras minúsculas. Un cuerpo tan pequeño no tiene sitio para batería, y por eso ambas dependen tanto de su base con pantalla, que además de mando y visor hace de cargador.
Conviene entender cómo se usan en la práctica. La cámara sola aguanta grabaciones cortas y la base la rellena entre toma y toma, así que la autonomía real depende de llevar las dos piezas encima.
Sensor y calidad de imagen
Las cifras están muy cerca. Un sensor de una pulgada partida por 1,28 frente a uno de 1/1,3: prácticamente lo mismo en superficie.
En resolución de vídeo tampoco hay motivo para decidirse. Las dos graban en 4K a 60 imágenes por segundo, que es lo que se le pide hoy a cualquier cámara de este tipo.
En fotografía fija hay algo más de margen para la de Insta360. Alcanza una resolución mayor que su rival en imagen estática, aunque nadie compra una de estas cámaras para hacer fotos.
La pantalla y el manejo
Las dos incluyen una base con pantalla táctil y ahí no hay renuncias. La base sirve para encuadrar, revisar lo grabado y cambiar los ajustes sin necesidad del móvil.
El diseño abatible de una de ellas tiene una ventaja concreta. La pantalla que gira permite verse a uno mismo mientras se graba, que es la situación habitual en vídeos de viaje.
Memoria: el doble en una que en otra

Un detalle a mirar en la ficha concreta antes de comprar. La versión habitual de la cámara de Insta360 lleva 128 gigas y el pack estándar de su rival, 64.
En cámaras que no admiten tarjeta, eso pesa. El almacenamiento interno es el único que vas a tener durante toda la vida del aparato, y grabar en 4K consume espacio a una velocidad considerable.
Resistencia al agua
Las dos están pensadas para salir y mojarse, con matices que conviene comprobar. El cuerpo de la cámara y la base con pantalla no siempre tienen la misma resistencia: suele ser la cámara la que aguanta la inmersión.
Esa distinción importa en la playa o en la piscina. Meter la base en el agua puede arruinarla aunque la cámara salga indemne, así que merece la pena leer la ficha de cada pieza por separado.
Diez euros de diferencia

Trescientos veintinueve euros contra trescientos diecinueve. El precio queda prácticamente empatado, así que la decisión es puramente de uso.
Cuál encaja con tu forma de grabar
La Insta360 GO 3S es para quien vaya a colgarse la cámara del cuerpo todo el rato: el sistema de imanes es más versátil que cualquier arnés, y el doble de memoria interna evita quedarse sin espacio a mitad de viaje.
La DJI Osmo Nano encaja mejor con sesiones largas y con mucho movimiento. Estabiliza mejor y aguanta bastantes más minutos grabando, dos cosas que se agradecen en deporte y en jornadas completas.
Si buscas una cámara de acción convencional, tienes GoPro Hero 13 vs DJI Osmo Action 6.


