Por debajo de sesenta euros no hay cancelación de ruido que valga la pena, así que la pelea en esta franja se juega en otras cosas: cuánto aguantan, cómo se sientan en la cabeza y qué deja tocar la aplicación.
Y los dos números que más llaman la atención son de batería. Cincuenta horas declaradas y 147 gramos en la cabeza para el de Sony; el JBL sube hasta setenta y seis horas y se pliega para guardarlo.
Veintiséis horas de diferencia

La cifra más vistosa de la comparación. Setenta y seis horas contra cincuenta.
A partir de cierto punto esto deja de importar y conviene decirlo. Cincuenta horas ya son tres semanas de trayectos de media hora, y nadie carga tan seguido como para notar el resto.
Donde sí cambia algo es en la recarga de emergencia. Cinco minutos de cable dan tres horas en el JBL y tres minutos dan hora y media en el Sony, y las dos cosas salvan un viaje.
Grave marcado o sonido equilibrado
Dos escuelas distintas y bastante reconocibles. El JBL apuesta por su grave marcado, el que la marca lleva años vendiendo.
El Sony tira a otro sitio. Incorpora un procesado que intenta recuperar el detalle que pierden los archivos comprimidos y suena más equilibrado que grave.
Cuál prefieres depende de la música. Para electrónica y urbano el grave del JBL encaja; para voces y guitarras el Sony deja oír más.
El ecualizador
Los dos traen aplicación y los dos dejan tocar el sonido. Cinco bandas de ecualizador y audio espacial ofrece la aplicación de Sony.
El JBL ofrece lo suyo por su lado. Permite guardar una curva a medida y avisa cuando baja la batería.
Y ninguna de las dos aplicaciones es imprescindible. Los auriculares funcionan igual sin instalar nada, cosa que se agradece.
Peso y comodidad

El Sony juega la carta del peso. Ciento cuarenta y siete gramos son de lo más ligero que hay en diadema.
En sesiones largas eso es exactamente lo que importa. El cansancio en diadema viene del peso sobre la coronilla y de la presión en las orejas, no del sonido.
Los dos son de apoyo sobre la oreja, no envolventes. Ese formato aísla menos y calienta menos, y en verano se agradece.
Se pliegan o no
Detalle práctico que decide cómo viajan. El JBL se pliega sobre sí mismo para meterlo en una mochila pequeña.
Merece la pena mirarlo si vas cargado. Unos auriculares que no se pliegan ocupan el mismo sitio que un táper.
Hablar por teléfono con ellos

Terreno en el que los dos cumplen sin brillar. Ambos llevan micrófono con filtrado de ruido para hablar por teléfono.
Con expectativas ajustadas no hay decepción. Sirven para una llamada de trabajo en casa y se resienten en la calle con viento.
Conectarlos a dos aparatos
Función que en esta franja de precio no siempre está y conviene comprobar en la ficha. La conexión simultánea a dos aparatos permite tener los auriculares emparejados con el portátil y con el móvil a la vez.
Se nota en una situación muy concreta del día a día. Estás viendo un vídeo en el ordenador, entra una llamada al móvil y el audio salta solo, sin desemparejar ni entrar en ningún menú.
Cuando falta, la alternativa es incómoda. Hay que ir a los ajustes de Bluetooth cada vez que se cambia de aparato, y esa fricción acaba haciendo que uno los use solo con el móvil.
El Sony cuesta casi la mitad
Veintisiete euros contra cincuenta, aproximadamente. Casi la mitad de precio para el de Sony.
A este nivel de precio esa distancia es enorme en porcentaje y pequeña en dinero. Los dos entran en la categoría de compra sin pensar demasiado.
Las almohadillas y el recambio

Pieza que se desgasta antes que cualquier otra y que decide cuántos años duran unos auriculares. La espuma de las almohadillas se agrieta con el sudor y el calor al cabo de un par de años.
Ahí es donde conviene mirar la disponibilidad de recambios. Unas almohadillas nuevas cuestan menos de quince euros y devuelven la comodidad del primer día, siempre que el modelo permita cambiarlas.
Y hay un efecto en el sonido que sorprende. Una almohadilla aplastada deja escapar el grave y hace que los auriculares suenan delgados, un problema que mucha gente achaca al aparato.
El chollo y el de viaje
El Sony WH-CH520 es el chollo de los dos. Por menos de treinta euros da cincuenta horas, poco peso y un sonido equilibrado; cuesta encontrarle un pero.
El JBL Tune 530BT compensa si te gusta el grave y viajas: se pliega, aguanta más y trae Bluetooth de última generación.
Si buscas cancelación de ruido de verdad, mira Sony WH-1000XM5 vs WH-1000XM6.


