Un apunte antes de empezar, porque genera confusión: no existe una «Action 5» a secas. DJI se saltó ese nombre y llamó a su relevo Action 5 Pro, así que la comparación real es entre la Action 4 y ese modelo.
Dicho eso, la novedad más útil no está en el vídeo. El sensor mide exactamente lo mismo en las dos cámaras, una pulgada partida por 1,3, y quien espere un salto de calidad brutal se va a llevar una decepción. Lo que cambia de verdad es la memoria que llevan dentro, la pantalla y cuánto aguantan grabando.
Cuarenta y siete gigas que te salvan el día

Empezamos por la mejor razón para pagar la diferencia. La cámara nueva incorpora 47 GB de almacenamiento interno, así que graba aunque hayas olvidado la microSD en casa.
La generación anterior no tiene nada de eso: sin tarjeta, la Action 4 es un pisapapeles resistente al agua. Cualquiera que haya llegado a una estación de esquí o a una playa y se haya dado cuenta a mitad de camino sabe lo que vale esa red de seguridad.
El sensor: mismo tamaño, otra generación
Aquí conviene ser preciso para no vender humo. Las dos montan un sensor de 1/1,3 pulgadas, el mismo tamaño físico, de modo que el salto no viene por ahí.
La diferencia está en el chip concreto. El de la Action 5 Pro es de última hornada, con píxeles de 2,4 micras y un rango dinámico de 13,5 pasos, lo que se traduce en más margen en escenas con mucho contraste.
Puesto en contexto honesto: en pleno día y con buena luz cuesta distinguir el material de una y de otra. La ventaja aparece al anochecer, en interiores y en las escenas donde conviven sol y sombra.
Pantallas OLED, brillo y sol de frente

Este apartado sí se aprecia desde el primer minuto. El relevo estrena paneles OLED de 1.000 nits, mucho más brillantes que los de la cámara anterior.
El problema clásico de las cámaras de acción es que se usan fuera y con sol. Una pantalla que no se ve obliga a grabar a ciegas y a descubrir el encuadre al llegar a casa, que es exactamente lo que este cambio viene a resolver.
Un cincuenta por ciento más de grabación
El salto de autonomía es de los que cambian la forma de usar la cámara. La batería sube de 1.770 a 1.950 miliamperios-hora y la cifra declarada alcanza las cuatro horas de grabación, alrededor de un 50 % más que su antecesora.
Hay una buena noticia para quien ya tenga la cámara vieja y varias baterías: las celdas nuevas son compatibles hacia atrás, así que el accesorio no se tira a la basura al cambiar de modelo.
El frío merece mención aparte. Las dos están preparadas para seguir funcionando en entornos gélidos, algo que en este tipo de cámaras no es un adorno sino la diferencia entre grabar o no grabar en una estación de esquí.
El procesador y el seguimiento de sujeto
Es la parte menos visible y una de las que más se nota grabando a alguien. Un chip de 4 nanómetros permite un seguimiento de sujeto bastante más rápido y fiable, manteniendo centrado lo que se mueve sin perderlo en los cambios bruscos.
Quien grabe deporte, niños o animales entenderá enseguida la ventaja. El encuadre automático de la cámara anterior cumple, pero se despista con más facilidad cuando el sujeto sale y vuelve a entrar en cuadro.
Color y edición posterior

Terreno común y conviene decirlo. Las dos graban con color de 10 bits y perfil D-Log M, que es lo que permite corregir después sin que la imagen se rompa.
Para quien no vaya a editar nada, esto es irrelevante: ambas dan un archivo listo para publicar directamente desde el móvil. Para quien sí lo haga, tener D-Log M en la cámara barata es una ventaja poco habitual en esta gama de precio.
Resistencia y accesorios
Las dos comparten filosofía de aparato para maltratar. Sumergibles sin carcasa, con el mismo sistema magnético de anclaje rápido, lo que significa que los soportes que tengas de una sirven para la otra.
Ese detalle importa más de lo que parece a la hora de decidir. Cambiar de generación dentro de la marca no obliga a renovar el arsenal de pinzas, adhesivos y varillas, que en una cámara de acción acaba costando tanto como la cámara.
Qué se paga al subir de modelo

Doscientos veintinueve euros contra trescientos treinta y nueve. Ciento diez euros de diferencia por memoria interna, pantalla más brillante, más batería y mejor seguimiento.
Con cuál nos quedaríamos
La Action 4 es una compra muy sensata para quien graba de día y ya tiene tarjetas y baterías. Da vídeo de 4K a 120 fotogramas, aguanta el agua y el frío, y cuesta bastante menos.
La Action 5 Pro se paga sola si haces salidas largas o grabas con poca luz, y sobre todo si eres de los que olvidan la tarjeta. Esos 47 gigas dentro valen más de lo que sugiere la ficha.
Si quieres verlas frente a la competencia directa, tienes GoPro Hero 13 vs Hero 12.


