La idea de estos televisores es una sola: que cuando estén apagados nadie piense que hay un televisor en la pared. Para conseguirlo hacen falta tres cosas —un panel que no refleje, un marco que parezca de cuadro y un modo que muestre obras de arte— y cada fabricante ha priorizado una distinta.
La diferencia más práctica se ve al abrir la caja. Uno de los dos trae su marco de madera de teca dentro de la caja, sujeto con imanes, mientras que en el otro los marcos se compran aparte. La de imagen va en dirección contraria.
El marco, la parte que se ve apagada

Empecemos por lo que decide si el truco funciona en tu salón. Un marco de teca en piezas, que se acopla por imanes, viene incluido en el Canvas TV.
El planteamiento del rival es otro y da más juego a cambio de dinero. Samsung vende marcos intercambiables en varios acabados y colores, de modo que puedes adaptarlo a la decoración o cambiarlo con el tiempo.
La comparación en calidad de acabado está bastante clara. El sistema de marcos de Samsung está más trabajado y ofrece un resultado más convincente, pero hay que sumarlo al presupuesto porque no viene de serie.
Calidad de imagen: dos formas de iluminar el panel
Aquí está la diferencia técnica de fondo. Una iluminación por los bordes frente a una matriz de micro-LED colocada justo detrás del panel.
Lo lógico sería que la retroiluminación trasera ganara, y no es lo que ocurre. El contraste del Canvas TV es flojo, con negros lavados y grises en lugar de profundos.
El de Samsung se comporta mejor en el terreno más exigente. Rinde por encima con contenido de alto rango dinámico, que es donde se nota la diferencia entre un televisor correcto y uno bueno.
El panel mate

Los dos comparten la característica que define esta categoría. Ambos usan un tratamiento antirreflejos que imita la textura de un lienzo.
Es lo que hace creíble el disfraz. Un panel brillante delata al televisor en cuanto le da la luz de una ventana, por muy bien enmarcado que esté. El acabado mate elimina ese reflejo y da al conjunto aspecto de obra impresa.
Conviene saber que ese acabado tiene un coste. Los paneles mate suavizan ligeramente el contraste y el negro, así que ninguno de estos dos televisores va a competir con un OLED brillante viendo cine a oscuras.
El modo arte
Aquí cada uno ha entendido la función de forma distinta. Samsung lo plantea como una plataforma de arte, con una tienda de obras y una suscripción para acceder a colecciones de museos.
Hisense va por el camino práctico. Su modo arte es más flexible con los archivos propios y gestiona bien el contenido cargado desde un USB.
Cuál prefieras depende de qué quieras colgar. Para mostrar tus propias fotos, el sistema abierto es más cómodo; para tener cuadros de museo rotando, la plataforma cerrada está mejor surtida.
Tamaños disponibles
Diferencia importante que puede zanjar la decisión. Desde las 43 pulgadas hasta las 75 se despliega el catálogo de The Frame.
La del rival es mucho más corta. El catálogo de Hisense se limita a las 55 y las 65 pulgadas, así que si necesitas un televisor pequeño para una cocina o un dormitorio, no hay opción.
Instalación en pared

Es parte esencial del concepto y conviene planificarlo. Estos televisores están pensados para ir pegados a la pared, sin hueco por detrás, lo que exige un soporte específico.
El cableado es el otro reto. Un cuadro con cables colgando no engaña a nadie, así que ambos fabricantes ofrecen soluciones para llevar la conexión por un solo cable fino hasta una caja escondida.
Conexiones y consola
Un apartado que conviene mirar si el televisor va a ser algo más que un cuadro. Estos modelos priorizan el aspecto sobre las prestaciones para juego, así que no esperes las frecuencias de refresco altas de un televisor orientado a consola.
Para el uso habitual cubren de sobra. Entradas HDMI suficientes, sistema operativo con todas las aplicaciones de vídeo y control por voz están en los dos. La diferencia con un televisor convencional del mismo precio está en que aquí una parte del dinero se va en el panel mate y en el disfraz, no en la electrónica.
Los precios, con una advertencia

Quinientos cincuenta y nueve euros contra setecientos cincuenta. Las dos fichas que se encuentran no son del mismo tamaño: una es de 43 pulgadas y la otra de 55.
Comparando medidas equivalentes el panorama cambia. A igualdad de pulgadas, el televisor de Hisense se sitúa claramente por debajo, y ese es precisamente su argumento de venta frente al pionero de la categoría.
Cuál cuelgas en tu pared
El Samsung The Frame es la mejor opción si te importa la imagen y quieres elegir el marco. Mejor contraste, mejor comportamiento en alto rango dinámico, más tamaños y un sistema de marcos muy resuelto, aunque haya que pagarlo aparte.
El Hisense Canvas TV encaja con quien busque el efecto decorativo por menos dinero. Llega con el marco de teca incluido, admite tus propias imágenes con facilidad y cumple perfectamente como cuadro; su punto flaco es el contraste cuando lo enciendes para ver cine.


