Estos dos robots atacan el mismo problema por extremos opuestos. Uno se ha obsesionado con moverse por la casa: subir escalones, colarse debajo de los muebles, no quedarse encallado en ningún sitio. El otro se ha obsesionado con el suelo: fregarlo de verdad, como si pasaras una fregona a mano.
Esa diferencia de prioridades define toda la comparativa. Uno lleva patas que se despliegan para trepar obstáculos de más de cuatro centímetros; el otro monta un rodillo de fregado con agua caliente y una estación que lo lava y lo seca sola. Vamos a ver a quién le conviene cada enfoque.
Moverse por la casa: patas contra ruedas

Empezamos por lo que hace único al modelo de Dreame. Sus patas retráctiles le permiten subir escalones de 42 milímetros de una vez y hasta 60 en umbrales de dos alturas.
Es el problema clásico de los pisos españoles. El umbral de la terraza, el cambio de altura entre el pasillo y el baño o la moldura de una puerta corredera son barreras que dejan a la mayoría de robots dando vueltas en la misma habitación.
Hay un segundo truco relacionado con la altura. Su torre de sensores se retrae dentro del cuerpo al detectar un mueble bajo, lo que le permite pasar por sitios donde no cabría con la torre desplegada.
Del otro lado, la crítica más repetida va justo por ahí. El cuerpo del Roomba es voluminoso y limita el acceso a espacios estrechos y a casas pequeñas.
El fregado con rodillo caliente
Aquí está el argumento estrella del modelo americano, y es serio. Monta un rodillo de fregado que trabaja con agua caliente, en lugar de una mopa plana o de dos discos giratorios.
La diferencia mecánica es la clave. Un rodillo arrastra y recoge, mientras que una mopa plana básicamente reparte, y por eso los análisis lo sitúan como lo más cercano a un fregado manual que ha conseguido un robot.
Añade además un detalle bien pensado. Una cubierta se despliega sobre el rodillo al pisar alfombra, de modo que la moqueta se queda seca en lugar de mojarse al pasar.
Las estaciones, comparadas

Las dos torres hacen mucho trabajo, aunque cada una insiste en cosas distintas. La base del Roomba vacía el depósito durante unos 75 días, lava el rodillo con agua caliente, lo seca con calor y dosifica el detergente sola.
La del rival cubre lo mismo con otro reparto. Autovaciado, lavado de mopas, secado con aire y rellenado automático de agua forman su paquete estándar.
El resultado práctico es parecido en ambos casos. Semanas sin tener que tocar el robot ni la estación, que es lo que de verdad se compra en esta gama de precio.
Succión: cifras y realidad
Sobre el papel la ventaja es clara para uno. El modelo de Dreame declara veinte mil pascales de succión, una cifra de la parte alta del mercado.
Lo interesante es lo que dicen las pruebas del otro. Su aspiración cumple con la suciedad corriente pero flojea con el pelo de mascota, que es precisamente el escenario donde más se necesita.
Ese matiz debería pesar mucho en la decisión. En una casa con perro o gato, la succión y el sistema antienredos importan más que cualquier función de fregado.
Evitar obstáculos

Los dos presumen de reconocer objetos y esquivarlos, y los dos lo hacen razonablemente bien. El modelo americano usa reconocimiento por inteligencia artificial orientado al desorden típico de casas con niños y animales.
Su rival apuesta por la combinación de sensores. Visión y medición de distancia trabajando juntas para reconstruir el entorno en tres dimensiones.
La recomendación es la misma para ambos. Ningún robot de hoy esquiva un cable fino sobre un suelo del mismo color, así que sigue conviniendo despejar antes de lanzar la limpieza.
La aplicación
Es un terreno donde iRobot lleva ventaja histórica. Su aplicación es de las más pulidas del sector, con rutinas, horarios y zonas bien resueltas.
Conviene saber que también es exigente. Sacarle partido a este robot pasa obligatoriamente por configurar la aplicación: quien quiera un aparato de botón y ya está, va a desaprovechar buena parte de lo que ha pagado.
Trescientos treinta euros de por medio

Ochocientos cuarenta y nueve euros contra quinientos diecinueve. El robot con patas cuesta un 63 % más que el del rodillo caliente.
Con esa distancia, la pregunta se concreta bastante. Se trata de decidir si el problema de tu casa es llegar a todos los sitios o dejar el suelo realmente limpio, porque cada uno resuelve una de las dos cosas mejor que el otro.
Para qué casa es cada uno
El Dreame X50 Ultra Complete es la respuesta para casas con desniveles y muebles bajos, y para quien tenga animales: su succión y su sistema antienredos van bastante por delante.
El Roomba Max 705 Combo brilla en pisos llanos con mucho suelo duro, donde lo que se busca es que el suelo quede fregado de verdad y no solo repasado. Su estación y su rodillo caliente son de lo mejor que hay en ese terreno.
Si quieres ver al Dreame frente a su competidor directo, tienes Roborock Saros 10 vs Dreame X50.


