Antes de mirar una sola cifra hay una pregunta que decide esta compra, y no tiene nada que ver con el precio: ¿te molesta llevar algo metido dentro del canal auditivo? Hay gente que no lo soporta ni cinco minutos y gente que ni lo nota.
De ahí cuelga todo lo demás. Los Pro son los únicos que llevan almohadilla de silicona, y esa almohadilla es la que permite tapar el ruido de verdad. Los otros descansan en la oreja sin sellar nada. Esa decisión de diseño arrastra consigo la cancelación, la batería y hasta los sensores que puede montar cada uno.
Con almohadilla o sin ella

Empecemos por la forma, que es la causa de casi todo. Los AirPods Pro 3 se sellan en el canal auditivo con una punta de silicona intercambiable, que además viene en varias tallas para ajustarse a cada oreja.
El modelo básico mantiene el diseño abierto de siempre. Los AirPods 4 se apoyan en el pabellón de la oreja sin cerrar el conducto, lo que resulta más cómodo para muchas personas y deja pasar el sonido del entorno de forma natural.
Ninguna de las dos opciones es mejor en abstracto. Quien no aguante la sensación de taponamiento va a preferir el modelo abierto aunque le cuente menos ruido, y quien busque aislarse necesita sí o sí el sellado.
Cancelación de ruido: no hay comparación posible
Es la consecuencia directa de lo anterior. La generación Pro llega a doblar la cancelación de la anterior versión Pro, lo que la coloca en la parte alta del mercado.
El modelo básico juega en otra liga, y no por falta de tecnología. Sin sellado físico no hay cancelación activa que valga: el circuito puede contrarrestar el ruido grave y constante, pero las voces y los sonidos agudos entran por el hueco.
La traducción práctica es sencilla. En un avión, un metro o una oficina ruidosa la diferencia es abismal; paseando por una calle tranquila, mucho menos.
Ocho horas contra cinco

Aquí la ventaja también cae del lado caro y con margen. Los Pro declaran hasta 8 horas de reproducción frente a las 5 del modelo básico, casi el doble en una sola carga.
Con el estuche, sin embargo, la cuenta se invierte. El modelo básico llega hasta 30 horas totales mientras los Pro se quedan en 24, porque su estuche tiene que alimentar unos auriculares que consumen más.
Cuál de las dos cifras importa depende de cómo los uses. Para vuelos largos o jornadas de trabajo seguidas manda la autonomía de una carga; para uso a ratos a lo largo de la semana, manda el total del estuche.
El sensor de pulsaciones
Una novedad que aparece por primera vez en unos auriculares de la marca. Los Pro 3 incorporan un sensor capaz de medir la frecuencia cardiaca durante el ejercicio.
Tiene más sentido del que parece a primera vista. Para quien corra sin reloj, el auricular pasa a ser el pulsómetro, y el sellado en el oído resulta ser una posición bastante fiable para esa medición.
Quien ya tenga un reloj deportivo puede saltarse este apartado sin remordimientos. Es una función pensada para sustituir un aparato, no para sumarse a él.
Sonido y audio espacial
Terreno más igualado de lo que sugiere la diferencia de precio. Los dos ofrecen audio espacial personalizado, con el escaneo de la oreja desde el móvil para adaptar el efecto.
Donde el sellado vuelve a marcar diferencia es en los graves. Un auricular que cierra el canal entrega una zona baja mucho más presente y consistente, mientras que en el modelo abierto los graves dependen de lo bien que te encaje en la oreja y del ruido que haya alrededor.
Modo transparencia

Un matiz curioso que suele pasarse por alto. El modelo abierto deja pasar el ruido exterior por diseño, sin necesidad de activar nada: oyes el tráfico y a quien te habla porque el oído está libre.
La versión Pro consigue el mismo resultado por otra vía. Sella el oído y luego reproduce el exterior con los micrófonos, con un control mucho mayor sobre qué se cuela y qué no. Es más artificial pero también más útil: puedes bajar el volumen del mundo sin quitártelos.
Ojo con las dos versiones de AirPods 4
Este detalle provoca bastante confusión en las tiendas. Apple vende dos variantes del modelo básico, una con cancelación activa y otra sin ella, con la misma forma y casi el mismo nombre.
Conviene mirar la ficha con lupa antes de pagar. La versión más barata que suele aparecer en las búsquedas es la que no lleva cancelación, y la diferencia de precio entre ambas estrecha bastante la distancia con los Pro.
Lo que pagas de más y por qué

Ciento veintinueve euros contra doscientos diecinueve. Noventa euros separan al modelo abierto sin cancelación del Pro completo.
Esa distancia se acorta bastante si comparas con la versión del básico que sí cancela. Puestos a comparar peras con peras, la diferencia real ronda los cincuenta euros, y a ese precio los Pro ganan cómodamente en prestaciones.
Cuál te conviene
Los AirPods Pro 3 son la elección para quien viaje, trabaje rodeado de ruido o quiera medir el pulso mientras entrena. Cancelan de verdad, aguantan más por carga y suenan con más cuerpo.
Los AirPods 4 encajan con quien no soporte la almohadilla o quiera oír lo que pasa alrededor: ciclistas urbanos, gente que trabaja de cara al público, quien pasa el día entrando y saliendo de conversaciones. Y son considerablemente más baratos.
Para ver el modelo básico frente a la generación anterior, tienes AirPods 4 vs AirPods 3.


