La ficha de las dos empieza igual: sensor CMOS de una pulgada, estabilizador mecánico de tres ejes y esa pantalla que gira para ponerse vertical sola. Leído por encima, parece el típico relevo de escaparate.
No lo es. El sensor mide lo mismo pero es de otra generación, y eso cambia el rango dinámico y el comportamiento con poca luz. Y por debajo hay dos novedades que se notan a diario más que cualquier cifra de vídeo: almacenamiento interno de sobra y una autonomía que se va hasta las cuatro horas.
Una pulgada, sí, pero no el mismo sensor

Conviene aclararlo porque las dos fichas dicen lo mismo y no lo es. El chip de la cámara nueva estira el rango dinámico hasta los 14 pasos, dos por encima de los 12 de su antecesora.
Traducido a lo que se ve en pantalla: dos pasos más de rango significan poder grabar a contraluz sin que el cielo se queme ni las sombras se cierren del todo. Es la situación clásica del vlog en la calle, con el sol de frente y la cara en penumbra.
El otro salto va por el lado del ruido. El techo de sensibilidad se dobla y llega a ISO 25.600 en modo de poca luz, frente a los 12.800 anteriores, así que las escenas nocturnas aguantan mejor antes de convertirse en grano.
Fotos: de nueve megapíxeles a treinta y siete
Este es el cambio más brusco de toda la comparativa y sorprende que no se cuente más. La resolución de foto pasa de 9,4 megapíxeles a 37, con imágenes de 7680 por 4320 píxeles.
Para quien use la cámara solo como grabadora de vídeo, esto es indiferente. Para quien saque fotogramas o fotos sueltas de un viaje, multiplicar por cuatro la resolución cambia lo que puedes hacer después: recortar, ampliar o imprimir deja de estar limitado.
La pantalla y los botones

Aquí la mejora es de las que se agradecen sin pensar. El panel OLED sube hasta los 1.000 nits de brillo frente a los 700 de la generación anterior, y eso resuelve el problema de siempre: ver lo que estás encuadrando con sol directo.
Además ha cambiado la forma de manejarla. La nueva incorpora botones físicos adicionales para el zoom y los ajustes rápidos, en lugar de obligar a bucear por menús táctiles con la cámara en la mano y en marcha. Es un detalle pequeño que se nota grabando.
Ciento siete gigas dentro, sin tarjeta
Esta es probablemente la novedad más práctica de todas. La cámara reciente incorpora 107 GB de almacenamiento interno de alta velocidad, de modo que se puede salir a grabar sin acordarse de la tarjeta.
Quien haya llegado a un sitio con la microSD olvidada en el lector del ordenador sabe exactamente el valor de esto. El modelo anterior depende por completo de la tarjeta: sin ella no graba nada.
Hay un efecto secundario interesante. La memoria interna es más rápida que la mayoría de tarjetas domésticas, lo que ayuda en los modos de vídeo más exigentes, donde una tarjeta lenta puede cortar la grabación.
Cuatro horas de batería
La autonomía da un salto de los que cambian la rutina. La cifra declarada llega a los 240 minutos, más de una hora por encima de lo que aguantaba la anterior.
Es la diferencia entre llevar una batería de repuesto y no llevarla. Cuatro horas cubren una jornada de viaje entera grabando a ratos, que es como se usa realmente una cámara de este tipo.
Tamaño: un poco más grande

No todo son ganancias, aunque la pérdida es menor. La cámara nueva es algo más grande y algo más pesada, consecuencia lógica de meter más batería y memoria dentro del mismo formato.
En el uso corriente esa diferencia resulta prácticamente imperceptible. Las dos siguen cabiendo en un bolsillo de chaqueta y las dos se sacan y se encienden con una sola mano, que es la razón de ser de toda la gama.
Vídeo y estabilización
El terreno donde menos hay que decidir. Las dos montan estabilización mecánica de tres ejes, no electrónica, y esa es la razón por la que estas cámaras se ven distintas a un móvil por muy bueno que sea.
En modos de grabación la generación nueva estira la cámara lenta. Grabar a 4K y 240 fotogramas por segundo abre la puerta a ralentizar ocho veces manteniendo resolución completa, algo que la anterior no alcanza.
Cuánto vale ese salto

Trescientos veintiséis euros contra cuatrocientos noventa y nueve. Ciento setenta euros de diferencia, un salto considerable en una cámara de este tamaño.
A quién le compensa cada una
El Pocket 3 sigue siendo una cámara excelente y hoy está en su mejor momento de precio. Si vas a grabar sobre todo de día, con luz decente, y no te importa cargar con tarjeta y batería de repuesto, cubre el trabajo sin quedarse corta en nada esencial.
El Pocket 4 se justifica si grabas mucho a contraluz o de noche, si haces jornadas largas o si valoras no depender de una tarjeta. Son tres cosas concretas, y quien las necesite las va a agradecer todos los días.
Si estás comparando formatos distintos de cámara para grabar en movimiento, echa un vistazo a GoPro Hero 13 vs Hero 12.


