Hay generaciones que se llevan por delante a la anterior y otras que se limitan a pulir lo que ya funcionaba. Esta pertenece claramente al segundo grupo, y eso es una buena noticia para quien vaya buscando ahorrar.
La lista de novedades existe —un ecualizador con más bandas, iluminación ambiental y una versión de Bluetooth más moderna— pero ninguna de ellas toca lo esencial. La batería se saca y se cambia en los dos, los dos hablan Auracast y la autonomía es prácticamente la misma. Vamos a ver qué compra realmente esa diferencia de precio.
Lo que no cambia: batería extraíble y Auracast

Conviene empezar por aquí porque es lo que más pesa en una compra de este tipo. Ambos modelos montan un paquete de baterías que se extrae y se sustituye, algo poco habitual y que alarga la vida útil del altavoz mucho más allá de lo normal.
En autonomía tampoco hay motivo para decidirse. Las cifras rondan las 24 horas en los dos casos, con la posibilidad de estirar hasta 28 activando el modo de ahorro en el más reciente. Es una diferencia sobre el papel que en el uso real cuesta apreciar.
Y en conexión entre altavoces, empate. Los dos usan Auracast, así que se enlazan entre ellos y con el resto de la familia reciente de la marca. Quien ya tenga un Charge 6 o un Flip 7 puede sumar cualquiera de los dos sin problema.
El ecualizador y el control fino
Esta es la mejora más útil de las que trae el relevo. Siete bandas de ecualización frente a cinco permiten afinar con bastante más precisión, sobre todo en la zona media, que es donde se juega la inteligibilidad de las voces.
Ahora bien, hay que ser realista con lo que eso significa. Dos bandas más no cambian el altavoz de categoría: ayudan a corregir un exceso de graves o a levantar una voz apagada, pero el carácter del sonido lo marca el conjunto de altavoces, no el número de deslizadores.
Bluetooth 6.0 y códecs

Aquí el salto es técnico y afecta a poca gente hoy, aunque irá a más. La versión más nueva estrena Bluetooth 6.0 mientras la anterior se queda en 5.3, con las mejoras habituales de estabilidad y consumo.
Más interesante es el apartado de códecs. El modelo actual añade compatibilidad con LC3 para las emisiones por Auracast, además de los SBC y AAC que ya soportaba el anterior. Es el códec pensado para el Bluetooth de baja energía, y con el tiempo será el estándar de este tipo de transmisiones.
Las luces, que las hay
Ninguna comparativa honesta puede saltarse este punto, porque es lo primero que se ve. La generación nueva incorpora iluminación ambiental alrededor de los radiadores de graves, que se sincroniza con la música y da al conjunto un aire mucho más llamativo.
Sobre si eso suma o resta hay opiniones para todos los gustos. En una fiesta al aire libre la luz cumple una función; en el salón de casa suele acabar apagada a la semana. Es, sin duda, la novedad más visible y la menos importante.
Sonido y aguante

En el terreno que de verdad importa las diferencias se estrechan mucho. El modelo anterior monta dos woofers, dos transductores y radiadores de graves de doble bombeo, un conjunto que sigue siendo muy competente y que le dio muy buenas críticas en su momento.
El relevo reordena esa arquitectura con subwoofer y tweeters dobles, y suma el procesado que ajusta la señal en tiempo real. Suena algo más lleno y aguanta mejor los volúmenes altos, pero quien no los escuche uno detrás de otro difícilmente notará el salto.
En resistencia los dos están sobrados. La certificación IP67 del Xtreme 4 cubre polvo, arena y una zambullida breve, y su sucesor mantiene la misma filosofía de altavoz para llevar a la playa sin cuidarlo.
La correa, el asa y el día a día
Es un formato que se lleva colgado del hombro y ahí los dos comparten solución. La correa incluida sirve además de abrebotellas, un detalle que JBL arrastra desde hace generaciones y que resume bastante bien para qué está pensado este altavoz.
En el uso corriente hay otro punto común que conviene mencionar. Los dos funcionan como batería externa para cargar el móvil, aprovechando ese paquete de celdas tan generoso que llevan dentro. En una jornada larga fuera de casa esa función se usa más de lo que uno espera.
Veinte euros, y el histórico de rebajas

Doscientos setenta y cuatro euros frente a doscientos noventa y cinco. Apenas veinte euros de distancia, una cifra que en un producto de casi trescientos no debería frenar a nadie.
Dicho eso, conviene mirar el histórico antes de decidir. El modelo saliente es el que más baja de precio en campañas de descuento, y cuando lo hace la diferencia se dispara hasta los cien euros. Ahí la conversación cambia por completo.
¿Cuál te compensa?
A precio de tienda el Xtreme 5 es la compra lógica: por veinte euros te llevas más margen de ajuste, un Bluetooth con recorrido por delante y un altavoz que aguanta mejor cuando se le pide volumen.
El Xtreme 4 se convierte en la mejor opción en cuanto aparece rebajado, porque conserva lo esencial —batería extraíble, Auracast, IP67 y un sonido muy sólido— y renuncia a cosas que la mayoría no va a usar.
Para verlo frente a otros tamaños de la misma familia, tienes JBL Charge 6 vs Xtreme 4 y JBL Xtreme 4 vs Boombox 3.


