Lo primero que descoloca al poner los tres en fila es el precio: el del medio es el más barato de los tres, por debajo incluso del más antiguo. No es un error de la tienda, es lo que pasa cuando una generación se descataloga a medias y otra acaba de aterrizar.
Así que la pregunta no es cuál es mejor —eso ya lo dice el número— sino cuál sale a cuenta. El salto grande de esta familia está entre la tercera y la cuarta generación, no entre la cuarta y la quinta. Y hay una función concreta que aparece a mitad de camino y que cambia bastante lo que puedes hacer si sales al monte.
El brillo de la pantalla, generación a generación

Es el apartado donde la escalera se ve más clara. Los tres montan panel AMOLED de 1,82 pulgadas, así que el tamaño no cambia en ningún escalón.
Lo que sube es la luminosidad. La cuarta generación declara 2.000 nits de brillo máximo y la quinta llega hasta los 2.500, mientras que el modelo más antiguo se queda claramente por debajo de ambas.
Ese dato importa más de lo que parece en un reloj. Una pantalla que no se lee con sol obliga a hacer sombra con la otra mano cada vez que quieres mirar el ritmo, y es la queja más habitual de quien entrena al aire libre con relojes económicos.
El GPS de doble banda
Aquí está la mejora que de verdad cambia el uso, y aparece en la cuarta generación. El GPS pasa a ser de doble banda, capaz de recibir las frecuencias L1 y L5 a la vez.
Conviene explicar qué resuelve eso. La segunda frecuencia corrige los rebotes de la señal en edificios altos y bajo arbolado denso, que es donde los relojes baratos dibujan trazados imposibles con el corredor cruzando manzanas por dentro.
Se suma además la compatibilidad con más constelaciones. Cinco sistemas de navegación funcionando a la vez —el americano, el ruso, el europeo, el chino y el japonés— dan un enganche mucho más rápido al empezar a correr.
El barómetro y la altitud

Otro sensor que entra en la cuarta generación y que quien camina por montaña agradece. El barómetro mide la presión atmosférica y con ella la altitud real, en lugar de estimarla a partir del GPS.
La diferencia se nota en dos cosas. El desnivel acumulado de una ruta sale mucho más ajustado y los tramos de subida se registran de forma fiable, algo imposible de conseguir solo con la posición por satélite.
Autonomía: prácticamente empatados
Aquí la escalera se aplana y conviene decirlo. Los tres modelos rondan los diez días de autonomía con uso normal, una cifra excelente que Huawei mantiene generación tras generación.
La letra pequeña también es común. Con GPS y llamadas usados a diario, la cifra baja hasta unos siete días en cualquiera de los tres. Nadie va a elegir uno u otro por la batería.
Diseño y peso

La familia entera comparte una seña de identidad: son relojes muy planos. El diseño ultrafino es lo que ha hecho popular a esta gama, porque no abulta bajo la manga.
Las generaciones nuevas refinan materiales y acabados sin cambiar el concepto. Un cuerpo rectangular de esquinas redondeadas, ligero y cómodo para dormir con él puesto, que es cuando se recogen los datos de sueño.
Sensores de salud
El conjunto básico está cubierto en los tres y es bastante completo para el precio. Ritmo cardiaco continuo, oxígeno en sangre, análisis del sueño y medición del estrés aparecen en todos los escalones.
Las mejoras entre generaciones son de precisión y de frecuencia de muestreo, no de funciones nuevas. Lo que se gana al subir de modelo es fiabilidad del dato, no una lista más larga.
Los precios, que van al revés

Ciento cuarenta y dos euros el más antiguo, ciento diecinueve el intermedio y ciento setenta y siete el nuevo. La cuarta generación cuesta hoy menos que la tercera, que es el tipo de anomalía que aparece cuando quedan pocas unidades de un modelo retirado.
Con esa foto, uno de los tres se cae solo de la lista. Pagar más por la generación antigua para tener menos brillo, GPS de una sola banda y ningún barómetro no tiene defensa posible.
Cuál de los tres
El Huawei Watch Fit 4 es la compra clara de los tres. Es el más barato, incorpora el GPS de doble banda y el barómetro, y su pantalla de 2.000 nits se lee sin problema al sol. Todo el salto importante de la familia está en él.
El Fit 5 solo compensa si quieres el máximo brillo y lo más reciente. Aporta quinientos nits más y algún refinamiento, por unos cincuenta y ocho euros de diferencia sobre el intermedio.
El Fit 3 hoy no tiene sentido a su precio actual, salvo que aparezca claramente rebajado. Sigue siendo un reloj digno, pero le faltan las dos funciones que hacen interesante a esta familia para quien entrena fuera.
Si quieres verlo frente a otras marcas, tienes Xiaomi Redmi Watch 5 vs Huawei Watch Fit 3.



