Un lector de libros electrónicos existe para hacer una cosa: mostrar texto negro sobre fondo claro durante horas sin cansar la vista. Añadirle color suena a mejora obvia, y en realidad es una decisión con contrapartidas bastante concretas.
Conviene saber cuáles antes de pagar de más. La densidad de la pantalla en color es la mitad que la del modelo clásico, y la batería pasa de doce semanas a ocho. A cambio se ganan portadas reales, subrayados de colores y cómics que se ven como deben verse.
Trescientos puntos por pulgada frente a ciento cincuenta

Esta es la diferencia técnica de fondo y la que más cuesta explicar en una tienda. El modelo en blanco y negro muestra el texto a 300 puntos por pulgada mientras que el color se representa a 150.
La aclaración importante es que no afecta igual a todo. El texto negro sigue viéndose a 300 puntos en los dos aparatos: la mitad de densidad se aplica solo a lo que va coloreado.
Dicho de otro modo, leer una novela se ve exactamente igual de nítido en ambos. Lo que pierde definición es la portada, la ilustración o la viñeta.
Ocho semanas contra doce
La pantalla en color cuesta batería, y la cifra lo refleja. El modelo cromático aguanta hasta ocho semanas entre cargas frente a las doce del clásico.
Puesto en contexto, ninguna de las dos cifras es un problema real. Un mes largo sin cargador sigue siendo una eternidad comparado con cualquier otro aparato electrónico que lleves encima.
Y hay un punto donde empatan. El tiempo de carga completa es el mismo en los dos, así que la diferencia está en la frecuencia, no en la espera.
El refresco de página, el detalle que se nota

Esta es la pega menos anunciada y la que más molesta en el uso diario. Cada vez que hay color en la página, el cambio de página se vuelve más lento, aunque ese color sea solo un enlace o un subrayado.
Donde eso se hace evidente es en el material ilustrado. Con cómics, el paso de una viñeta a otra resulta perceptiblemente más pesado, justo en el contenido para el que uno compraría una pantalla en color.
Para qué sirve el color de verdad
Merece la pena enumerarlo sin exagerar, porque hay usos legítimos. Las portadas se ven tal y como se diseñaron, y la biblioteca deja de ser una cuadrícula gris.
El segundo uso es de estudio. Subrayar con varios colores permite organizar las anotaciones por temas, algo imposible en una pantalla monocroma donde todos los resaltados se ven igual.
Y el tercero es el que más gente busca. Cómic, manga y libros ilustrados ganan muchísimo con color, aunque a 150 puntos por pulgada. Si tu biblioteca es de novela, ninguno de los tres argumentos te va a mover.
Luz cálida y lectura nocturna
Terreno común y una de las mejores funciones de la gama. Los dos permiten regular la temperatura de la luz hacia tonos ámbar para leer de noche.
No es un adorno. Reducir el componente azul de la iluminación por la noche hace la lectura más cómoda antes de dormir, y ambos modelos lo resuelven igual de bien.
Resistencia al agua y formato

Otro empate que conviene mencionar. Ambos aguantan una inmersión accidental, lo que en un aparato que se lleva a la playa o al baño no es poca cosa.
El tamaño y el peso también son prácticamente idénticos. Los dos entran en un bolsillo de abrigo y se sostienen con una mano sin cansar, que es la razón por la que este formato sigue existiendo frente a las tabletas.
El ecosistema, para bien y para mal
Comprar cualquiera de los dos es entrar en la tienda de Amazon, con lo bueno y lo malo. El catálogo es enorme y la sincronización entre aparatos funciona sin fricción.
La otra cara conviene tenerla clara. El formato EPUB, que es el estándar del resto del mundo, no se abre de forma nativa y hay que convertirlo antes de pasarlo al aparato.
En España la distancia es mínima

Ciento ochenta euros contra ciento noventa y nueve. Apenas veinte euros separan a los dos modelos en las tiendas españolas.
Es una cifra muy distinta de la que se maneja en otros mercados, donde la distancia es mucho mayor. Con veinte euros de por medio, la pregunta deja de ser si el color vale su precio y pasa a ser si te compensan cuatro semanas menos de batería.
Cuál coger según lo que leas
El Kindle Paperwhite sigue siendo la elección para quien lea novela y ensayo, que es la inmensa mayoría. Más batería, refresco más rápido y ni un punto de nitidez menos en el texto.
El Colorsoft se justifica si lees cómic, manga o libros ilustrados, o si subrayas mucho para estudiar. A veinte euros de distancia, ese perfil de lector no tiene por qué pensárselo demasiado.


