Amazon vende dos Kindle Paperwhite a la vez y no explica en la ficha qué los diferencia más allá del apellido. Por dentro son el mismo aparato: misma pantalla de siete pulgadas, mismo contraste y los mismos pasos de página un veinticinco por ciento más rápidos que la generación anterior.
Lo que cambia son tres cosas concretas y ninguna afecta a la lectura en sí. La Signature Edition añade luz frontal que se regula sola, carga inalámbrica y treinta y dos gigas de almacenamiento, y pide veinte euros por ese paquete.
La luz que se regula sola

De las tres diferencias, esta es la que más se usa. El sensor mide la luz de la habitación y ajusta el brillo de la pantalla sin que tengas que tocar nada.
Dónde se agradece es fácil de imaginar. Al pasar de leer en el sofá a leer en la cama con la luz apagada, el Kindle baja el brillo solo, en lugar de deslumbrar hasta que abres el menú.
El modelo normal no se queda a oscuras, conviene aclararlo. Tiene la misma luz frontal, solo que se ajusta a mano, y una vez fijado un nivel cómodo la mayoría de la gente no lo vuelve a tocar.
Carga sin cable
La segunda diferencia y la más discutible de las tres. La Signature Edition se carga apoyándola en una base inalámbrica compatible.
Hay que poner la función en contexto de uso real. Un Kindle dura semanas con una carga, así que enchufar un cable una vez al mes no es una molestia diaria.
Tiene sentido en un caso concreto. Si ya tienes una base de carga inalámbrica en la mesilla para el móvil, dejar el Kindle encima es cómodo. Si hay que comprar la base, la cuenta ya no sale.
Treinta y dos gigas

La tercera diferencia y la que menos importa a casi nadie. El doble de almacenamiento que el modelo base.
Merece la pena traducirlo a libros. Un libro de texto ocupa menos de dos megas, así que en dieciséis gigas caben miles: nadie llena un Kindle leyendo novelas.
El almacenamiento solo importa si escuchas audiolibros. Un audiolibro puede ocupar varios cientos de megas, y ahí sí se nota tener el doble de espacio.
Todo lo que afecta a leer
Y conviene insistir porque es la mayor parte del aparato. Los dos llevan la pantalla de siete pulgadas sin reflejos, el mismo contraste mejorado y la misma velocidad de paso de página.
La pantalla sin reflejos es la razón de comprar un lector electrónico. Se lee al sol directo igual que un libro de papel, cosa que ninguna tableta consigue.
El diseño también es común. Los dos son ligeros, delgados y sostenibles con una mano durante horas, que es donde estos aparatos ganan a cualquier tableta.
La ausencia de distracciones
Argumento que Amazon destaca y que resulta ser cierto. Un lector electrónico no tiene notificaciones, ni redes sociales, ni nada que interrumpa.
Es la diferencia real frente a leer en una tableta. Nadie deja un libro a medias en un Kindle para mirar un vídeo, porque el aparato no lo permite.
Leer en la bañera

Terreno común y de los que se agradecen. Los dos aguantan sumergirse un rato sin estropearse.
Para qué sirve eso tiene respuesta muy concreta. Leer en la bañera, en la piscina o en la playa deja de ser un riesgo, y esa es la situación en la que más lectores han muerto históricamente.
La publicidad en la pantalla de bloqueo
Detalle que descoloca a quien compra su primer Kindle y conviene mirarlo en la ficha. Amazon vende algunas versiones con anuncios en la pantalla de bloqueo y otras sin ellos.
La diferencia de precio entre ambas versiones es pequeña. La versión sin anuncios suele costar unos veinte euros más, y se puede quitar después pagando la diferencia.
Merece la pena saber qué implica. Los anuncios aparecen solo con el lector apagado, nunca mientras lees, así que para mucha gente no es un problema.
Un diez por ciento por tres extras

Ciento ochenta euros contra ciento noventa y nueve, aproximadamente. La distancia es de alrededor de un diez por ciento, y las dos referencias bajan a la vez en las campañas de la propia tienda.
Si lees en la cama, cambia la cuenta
El Kindle Paperwhite normal es la compra sensata. La pantalla, la velocidad y la resistencia al agua son idénticas, que es todo lo que afecta a leer.
La Signature Edition merece los veinte euros si lees en la cama. La luz automática es la única de las tres mejoras que se usa todos los días, y para quien alterne entre luz y oscuridad compensa de sobra.
Si además quieres escribir, mira Kindle Scribe vs reMarkable 2.


