Las fichas de estas dos barras se parecen tanto que cuesta encontrar el argumento del salto de precio. Misma configuración de canales, mismos formatos de sonido, misma integración con el televisor y el mismo subwoofer inalámbrico en la caja.
La respuesta está en cosas que no aparecen en la lista de la tienda. Las dos son un tres punto uno punto dos: tres canales frontales, un grave y dos altavoces disparando al techo. Lo que separa a una de otra es cómo se adapta al salón y cuánto de ancha construye la escena sonora.
Los canales, que son idénticos

Conviene empezar por aquí porque es la mitad del argumento de venta de cualquier barra. Tres punto uno punto dos en las dos: el mismo reparto exacto de altavoces.
Eso define lo que puedes esperar de ambas. Canal central para los diálogos, dos frontales para la escena, un subwoofer separado y dos altavoces de altura rebotando en el techo.
Y también lo que ninguna hace. Sin altavoces traseros, el envolvente de detrás es simulado: la sensación de tener sonido a la espalda depende de cómo rebote la habitación.
Dolby Atmos y DTS:X en las dos
Otro empate que ahorra dinero. Ambas decodifican los dos formatos tridimensionales que reparten las plataformas y los discos.
Merece la pena subrayarlo porque no siempre ocurre. Hay barras que soportan uno y no el otro, lo que deja fuera parte del catálogo. Aquí no hay que elegir.
SpaceFit: la barra que escucha la habitación

Esta sí es una diferencia real y es la principal del modelo caro. El HW-Q700 analiza el entorno con su propio micrófono y ajusta el sonido a la forma de la habitación.
Lo que corrige es un problema muy concreto. Un salón alargado, una pared de cristal o un techo alto cambian por completo cómo suena una barra, y sin calibración el resultado depende de la suerte.
Es especialmente relevante en una barra que usa el rebote para simular altura. Si el techo no acompaña, los altavoces superiores tiran al vacío, y la calibración al menos reparte mejor lo que queda.
La escena sonora
Las comparaciones entre generaciones de esta familia apuntan siempre en la misma dirección. El modelo superior construye una escena algo más ancha y mejor definida.
Traducido a lo que se oye viendo una película: los sonidos ocupan posiciones más distinguibles alrededor en lugar de amontonarse delante. Es un matiz, no un abismo.
Reproducción inalámbrica
Apartado donde el modelo caro estira la ventaja. Ofrece más opciones para enviarle música sin cables, más allá del Bluetooth que llevan las dos.
Si la barra va a ser también el equipo de música de la casa, eso cuenta. Poder mandarle audio desde el móvil por wifi mantiene mejor calidad que el Bluetooth y no se corta al alejarse.
Sumar los altavoces del televisor

Terreno común y una de las mejores funciones si tienes televisor de la marca. Las dos combinan sus altavoces con los del televisor en lugar de anularlos.
El efecto es sutil pero real. Sumar los altavoces del televisor sube ligeramente la altura de la escena, porque parte del sonido sale a la altura de la pantalla.
Dónde poner el subwoofer
Consejo que vale para las dos y que mucha gente se salta. El subwoofer es inalámbrico en señal pero necesita enchufe, así que hay que tener corriente donde vaya.
Y una recomendación de colocación. Suena mejor apoyado en el suelo y cerca de una pared que escondido en un mueble cerrado, donde el grave se ahoga y retumba.
Casi el triple por la superior

Doscientos cincuenta y cinco euros contra setecientos cincuenta y nueve. La barra superior cuesta casi el triple.
Con esa distancia hay que ser honesto sobre el rendimiento decreciente. El salto de los altavoces del televisor a la barra básica es enorme; el de la barra básica a la superior es apreciable pero mucho menor.
Conviene mirar además el año de cada referencia. Estas familias conviven en la tienda con modelos de tres temporadas distintas, y una unidad descatalogada puede pedir más que una nueva.
La sensata y la de acústica difícil
La HW-Q600 es la compra sensata para un salón normal. Tiene los mismos canales, el mismo Dolby Atmos, el mismo subwoofer y la misma integración con el televisor, por una fracción del precio.
La HW-Q700 solo se justifica en un salón con acústica complicada —techo alto, mucho cristal, forma irregular— donde la calibración automática arregla lo que la barra básica no puede, o si la vas a usar mucho para escuchar música.
Si buscas más canales de verdad, mira LG S90TR vs S95TR.


