Los proyectores portátiles se han convertido en una categoría rara donde el precio no guarda relación con el brillo. Estos dos son buen ejemplo: el más caro da menos luz que el barato, y aun así hay motivos para plantearse el caro. Todo depende de qué esperes del aparato.
Los datos son los que son. El Xiaomi declara 400 lúmenes ANSI con resolución Full HD nativa y mando Bluetooth con voz por unos doscientos ochenta y cinco euros; el Samsung se queda en 230 lúmenes pero monta el sistema de televisión de la marca y un soporte que gira.
El brillo, y una sorpresa

Empezamos por el dato que descoloca al comparar los precios. Cuatrocientos lúmenes ANSI contra doscientos treinta.
La diferencia es de casi el doble y sí se aprecia. Ninguno de los dos sirve con luz de día, pero con doscientos treinta lúmenes hace falta oscuridad total, mientras cuatrocientos aguantan una penumbra con algo de luz indirecta.
Conviene tener presente cómo se reparte esa luz. Cuanto más grande se proyecta la imagen, más se diluye el brillo, así que el modelo menos luminoso obliga a conformarse con una pantalla más pequeña.
El soporte que gira
Aquí está el argumento del Samsung y es su mejor función. Su cuerpo gira sobre la base para apuntar a la pared, al techo o a cualquier ángulo intermedio.
Es un diseño que resuelve el problema de colocación de raíz. Se deja en una mesilla y se orienta con la mano hasta donde interese, sin trípode ni libros debajo.
Proyectar en el techo es el uso que más se repite. Ver una serie tumbado en la cama es exactamente para lo que se compra un aparato así.
El sistema y las aplicaciones
Diferencia importante y que va más allá del catálogo. El Samsung monta el mismo sistema de televisión que sus televisores, con todas las aplicaciones grandes de serie.
Eso incluye una ventaja concreta que no siempre está. Las plataformas de vídeo funcionan de forma oficial y a máxima calidad, sin trucos ni aparatos externos conectados por HDMI.
El Xiaomi también trae sistema propio con mando por voz. Conviene comprobar qué aplicaciones están disponibles de forma oficial antes de comprar, porque es el punto donde más varía la experiencia entre marcas.
Full HD en los dos

Los dos proyectan en Full HD nativo y aceptan señal de más resolución. Mil novecientos veinte por mil ochenta píxeles reales en ambos casos.
Es la decisión correcta para su nivel de luz. Repartir 4K sobre una imagen grande con poco brillo no aportaría nada visible.
Se cuadran ellos solos
Función presente en los dos y que define esta generación de portátiles. Ambos enfocan y corrigen la deformación solos al colocarlos torcidos.
Lo que permite es improvisar sin herramientas. Se pone el proyector donde haya sitio y en unos segundos la imagen queda cuadrada.
Un cilindro y una caja

Los dos son pequeños y ligeros, con formatos distintos. El Samsung es un cilindro que cabe en una mano y el Xiaomi una caja compacta.
La forma decide cómo se guardan. El cilindro entra en cualquier bolsa; la caja se apoya mejor en una superficie irregular.
Los altavoces que traen
Apartado donde ninguno de los dos brilla, como toda la categoría. Los altavoces integrados sirven para una habitación pequeña y se quedan cortos fuera.
La solución es barata y funciona. Un altavoz Bluetooth de treinta euros mejora el conjunto más que subir de proyector.
El doble de precio por menos luz
Quinientos sesenta y nueve euros contra doscientos ochenta y cinco, aproximadamente. Cuesta el doble y da menos luz.
Lo que compras con esa diferencia es concreto. El soporte giratorio, el sistema de televisión con todas las aplicaciones oficiales y el respaldo de la marca.
Proyectar sobre una pared normal

Duda razonable antes de gastarse el dinero en una pantalla. Una pared blanca y lisa funciona bastante bien con proyectores de este brillo.
Lo que estropea la imagen es otra cosa. El gotelé y las paredes con textura devuelven sombras que rompen el detalle, y ahí una pantalla barata sí compensa.
Y hay un truco que cuesta poco. Pintar un rectángulo de la pared en gris claro mate mejora el contraste más que subir el brillo del proyector.
Brillo por menos o formato giratorio
El Xiaomi L1 Pro es la compra racional: casi el doble de brillo, la misma resolución y la mitad de precio. Para ver películas a oscuras en una habitación, es lo que más da por lo que cuesta.
El Samsung The Freestyle se justifica por el formato. Girar el aparato con la mano para proyectar en el techo y tener todas las aplicaciones funcionando de fábrica son comodidades reales, siempre que asumas que necesita oscuridad total.
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