Los proyectores portátiles llevan unos años convirtiéndose en aparatos de verdad y no en juguetes: ya traen las aplicaciones oficiales dentro, enfocan solos y dan brillo suficiente para una habitación a oscuras. XGIMI tiene dos en la misma franja y la diferencia entre ellos es más de uso que de imagen.
Las fichas señalan lo importante enseguida. El MoGo 2 Pro da 430 lúmenes ISO en 1080p nativo con Google TV y Netflix con licencia; el MoGo 4 sube a 450 lúmenes y añade batería para dos horas y media y un soporte que gira 360 grados.
La batería, que es la diferencia real

Es lo que separa un proyector portátil de uno que solo es pequeño. El MoGo 4 lleva batería integrada para dos horas y media de reproducción.
Dos horas y media da para una película completa. Es justo el umbral que hace que el aparato sirva para una acampada, un jardín o una terraza sin alargador.
La marca ofrece además una base que amplía esa cifra. Con su soporte con batería, la autonomía sube hasta cinco horas, aunque se vende por separado y encarece bastante el conjunto.
El MoGo 2 Pro necesita enchufe siempre. Es portátil en el sentido de que se transporta fácil, no en el de que funcione sin corriente.
La base articulada
Detalle del modelo nuevo que resuelve un problema muy común. Su base permite orientar la imagen en cualquier dirección, incluido el techo.
Quien haya intentado proyectar en el techo sabe la diferencia. Sin un soporte articulado hay que apilar libros debajo del proyector, y la corrección de imagen tiene que trabajar el doble.
Es la función que más se agradece en un dormitorio. Ver una serie tumbado en la cama proyectando arriba es exactamente el uso que justifica un aparato así.
Veinte lúmenes que no se ven

Aquí la diferencia es pequeña y hay que decirlo. Cuatrocientos cincuenta lúmenes contra cuatrocientos treinta.
Veinte lúmenes no se ven. Los dos necesitan la habitación a oscuras o en penumbra para dar una imagen con contraste.
Conviene ajustar expectativas con cualquier portátil de esta gama. Ninguno de los dos sirve para ver un partido de tarde con la persiana subida: para eso hacen falta más de mil quinientos lúmenes.
Mil ochenta líneas y por qué basta
Empate y suficiente para el tamaño de imagen que manejan. Los dos proyectan en 1080p nativo.
En un portátil eso es la decisión correcta. Repartir 4K sobre una imagen de cien pulgadas con cuatrocientos lúmenes daría una imagen oscura y sin ganancia visible.
Google TV dentro
Terreno común y el mayor avance de esta categoría en años. Los dos traen el sistema de Google con más de cinco mil aplicaciones y Netflix con licencia oficial.
Esa última parte importa mucho más de lo que parece. Muchos proyectores baratos no pueden ejecutar Netflix de forma oficial y obligan a conectar un aparato externo, lo que arruina la idea de llevártelo a cualquier sitio.
Y traen mando con asistente por voz. Buscar una película hablando es especialmente cómodo cuando el proyector está en el suelo y tú en la cama.
Cómo suenan

Apartado donde estos aparatos suelen sorprender. Los dos llevan altavoces integrados con suficiente cuerpo para una habitación.
Aun así, la recomendación es la de siempre. Un altavoz Bluetooth barato mejora el conjunto más que cualquier ajuste del proyector, sobre todo al aire libre, donde el sonido se dispersa.
Los altavoces de Harman
Detalle común a esta familia y que la marca destaca con razón. Los altavoces integrados están afinados por una casa de audio conocida.
El resultado supera lo que se espera de un aparato así. Un proyector portátil con sonido decente evita tener que montar un altavoz aparte para ver una película en la cama.
Fuera de casa la cosa cambia. Al aire libre el sonido se dispersa y cualquier altavoz integrado se queda corto, así que para el jardín conviene sumar un Bluetooth.
Un veinte por ciento por la batería

Cuatrocientos cuarenta y nueve euros contra quinientos treinta y nueve, aproximadamente. El modelo con batería cuesta alrededor de un veinte por ciento más.
Fijo en casa o de acampada
El MoGo 4 es la compra si lo vas a mover. La batería y el soporte giratorio son las dos cosas que convierten un proyector pequeño en un aparato que se usa en el jardín, en la cama o en una acampada.
El MoGo 2 Pro tiene sentido si va a estar fijo: misma imagen, mismo sistema y noventa euros menos si siempre va a tener un enchufe al lado.
Si buscas más brillo, el salto está en XGIMI Horizon Pro vs Horizon Ultra.


