Cuando Sony presentó la quinta generación tomó una decisión que sus propios clientes no le perdonaron: quitó las bisagras. Los auriculares dejaron de plegarse hacia dentro y el estuche pasó a ser una caja enorme que no cabía en ninguna mochila decente.
El relevo empieza por ahí. Las bisagras vuelven y con ellas un estuche mucho más manejable, que para quien viaje es probablemente el argumento más práctico de toda la comparativa. Después llegan las mejoras técnicas, aunque conviene decir de entrada que el salto en cancelación no es el que hubo entre las dos generaciones anteriores.
Vuelven las bisagras

Es la corrección más celebrada de esta generación. Los nuevos se pliegan hacia dentro y el estuche encoge de forma notable.
Quien haya viajado con la generación anterior sabe por qué esto ocupa el primer apartado. El estuche del modelo saliente es tan voluminoso que muchos acaban llevando los auriculares colgados del cuello y la caja en casa, con el riesgo que eso supone en un aparato de este precio.
Las cápsulas del anterior giran, eso sí. El modelo antiguo se aplana pero no se dobla, así que necesita un hueco alargado en lugar de uno compacto.
El procesador y los doce micrófonos
La parte técnica de fondo ha cambiado bastante. El chip de cancelación pasa a ser el QN3, acompañado de doce micrófonos para analizar el ruido frente a los ocho de la generación previa.
Dos de esos micrófonos van en un sitio poco habitual. Están integrados directamente en el conjunto del altavoz, lo que permite medir lo que realmente llega al oído y no solo lo que hay fuera.
Ahora bien, hay que templar las expectativas. Para la mayoría de oídos la cancelación va a sonar muy parecida a la del modelo anterior: la mejora existe pero es de grado, no de categoría.
Las voces ganan presencia

Aquí sí hay una diferencia que los análisis señalan con bastante unanimidad. El modelo nuevo está más equilibrado y presenta las voces con más cuerpo y presencia.
El defecto que corrige está bien identificado. La afinación del anterior tiende a hundir la franja media y añade una resonancia sutil que resta protagonismo a la voz humana, algo que se nota en podcasts y en música con cantante.
Micrófono para llamadas
Apartado que se sufre en cuanto empiezas a trabajar con ellos puestos. La calidad de captación de voz mejora en la generación nueva, con la ayuda de ese conjunto ampliado de micrófonos.
No es un cambio menor si haces videollamadas. Los auriculares de diadema históricamente han sido peores al micrófono que unos de botón, por la distancia entre la cápsula y la boca, y cada mejora en este terreno cuenta.
Comodidad y materiales
Las dos generaciones comparten la seña de identidad de la gama. Almohadillas muy blandas, poca presión sobre la cabeza y peso contenido para el tamaño que tienen.
Es la razón por la que estos auriculares se llevan puestos jornadas enteras. La comodidad en sesiones largas es donde Sony ha ido por delante de casi toda la competencia, y el relevo no toca lo que funcionaba.
Conexión y funciones de siempre

Terreno común y bastante completo en los dos casos. Ambos admiten conexión a dos aparatos a la vez y detectan cuándo te los quitas para pausar la música.
También comparten los ajustes finos desde la aplicación. Ecualizador, modos de ruido adaptativos por ubicación y control de la transparencia están en las dos generaciones, así que nadie se queda sin funciones por comprar el modelo anterior.
Treinta horas y carga rápida
Es uno de los apartados donde Sony lleva años en cabeza y donde el relevo no ha tenido que tocar nada. Las dos generaciones se mueven en el entorno de las treinta horas con la cancelación activada, cifra que en la práctica significa una semana larga de trayectos.
La carga rápida sigue siendo un salvavidas en ambos. Unos minutos enchufados dan varias horas de reproducción, lo justo para resolver el despiste de salir de casa con la batería en rojo. Ninguno de los dos modelos obliga a planificar la carga.
Ciento veinticinco euros de por medio

Doscientos cuarenta y nueve euros contra trescientos setenta y dos. El modelo saliente ha caído mucho de precio y ahora cuesta dos tercios de lo que pide el nuevo.
Esa caída cambia por completo el planteamiento. Como producto, el relevo es mejor en casi todo; como compra, la diferencia de precio pesa más que las mejoras salvo que el plegado sea importante para ti.
Qué haríamos con estos precios
El WH-1000XM5 es hoy una de las mejores compras de la categoría. Cancela casi igual, es igual de cómodo y cuesta ciento veinticinco euros menos. Si los auriculares van a vivir en tu escritorio, no hay razón para pagar más.
El WH-1000XM6 se justifica si viajas mucho o si haces muchas llamadas. Las bisagras y el estuche compacto resuelven un problema real de la generación anterior, y el micrófono mejorado se agradece en reuniones.
Si quieres verlos frente a la competencia directa, tienes Bose QuietComfort Ultra vs Sony WH-1000XM5.


